Analfabeto

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Nunca aprendí a leer realmente,
a escuchar el viento
a mirar a las personas
a entender la poesía
a amar a los hombres y abrazar a las mujeres.

Me llamo Felipe Maulén.
Soy analfabeto de nacimiento
sin maestro me he educado
y cual ciego hago lo que puedo
por las amplias y frías calles de la vida.





El cuarto tiene seis paredes y ninguna puerta

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Se me apagó la luz
y se me acabó la tinta
y se me rompió el reloj
y se me cortó la erección
y se me perdió el discurso
y se me cayeron las baquetas
y se me olvidó la letra del tema
y se me echó a perder el cinturón
y me cortaron el agua desde adentro
y me compré cinturón, uno nuevo
e improvisé una letra inventada
y no tengo ni siquiera platillos
y al final era pura perorata
y se me para intermitente
y me guardé la cadena
y despedí al bolígrafo
y la luz nunca llegó.





10 (o El Fin de la Amistad)

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¿Recuerdas ese tiempo cuando sentíamos
que no le debíamos nada a la vida?
Cuando el amor era solo un juego donde nadie perdía
y la muerte se escondía de noche bajo la cama.

Los genios lo llaman inocencia,
yo lo llamo la condición del sueño.

Tanta pureza disecada
intacta, pero inexacta
dormida entre mis sábanas
imposible despertarla,
esperando nunca cambie
y que el tiempo se detenga.
Conservar este recuerdo
es todo lo que queda.

Nada que decir
nada que hacer
nada que ganar
nada que perder.
 

Nada que temer.

Los tontos lo llaman cobardía,
yo lo llamo hipocresía.

Tanta pureza distorsionada
tras un tejado de vidrio
rompo el cristal sobre tu cara
conservando lo puro y limpio,
sintiéndome ahora como ayer,
libre de toda rabia y culpa.
Ahora es tiempo de que alejes
tu vergüenza de mi tumba.




Héroe de la Sociedad Moderna

.
 
 
 
Hola. soy publicista. Tengo un enorme auto para que la gente vea lo exitoso que soy. Las apariencias lo son todo. Las marcas sustituyen mis necesidades. La vida es consumir y celebrar. Tomo como condenado y de repente me jalo sus líneas. Estoy vuelto loco. El mundo es mío. Me subo a mi inmenso auto, más grande que mi pene. Voy a 180 en ciudad. Me mato.  

Ahora soy un héroe para ustedes. No lo nieguen.



 

Meada de Minuto y Medio

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"Don't try" decía Charles. Tenía razón. Ser tú mismo es un concepto publicitario bien convincente. Admito con vergüenza que me lo tragué por completo. Pero es bazofia pura. 

Sé tú mismo y acabarás solo. Sé un hipócrita. Sé poco sincero. Sé rentable. Sé carismático. Sé el que invita las cervezas y las risas. Sé el vendedor de una realidad buena onda, enmarcada en imágenes de juntas de adulto joven sacadas de comerciales de Escudo. Preséntales a tus amigos, sonrían y saluden. Formen una gran familia ficticia a la cual llamar por teléfono para organizar el cumpleaños del próximo hermano. Defiéndanse entre ustedes, incluso a los más vulnerables a la hipocresía. Olvida en todo momento al que no está presente, aún cuando esté presente cuando lo necesites para algo que no sea cerveza. Siente la protección de un puesto bien ganado al cual pertenecer. No hay nada que se sienta mejor que pertenecer, que saber que ellos te escucharán sin importar lo vacía de tu aventura o lo intrascendente de tu viaje al país cualquiera. Bendice a la zorra, al zorrón, a la zorruda y al zorrillo. Son tus amigos, no los míos. "No te atrevas a tocarlos". 

Ni lo intentes, decía Carlitos. Pero lo hice, y fue un desastre. Uno que valió la pena (¿lo valió?). Conservé mi orgullo intacto. No eché mano a mi cinismo más allá de la cantidad diaria recomendada. Pero me quedé solo por amargo. Por... dejémoslo solo en amargo. Toda defensa adicional es innecesaria. Nadie ha dicho que quiero ser mejor que lo que soy ahora, si ser bueno significa ponerme el disfraz para encajar en la fiesta. No me gusta el cotillón. No es mi culpa que a ti te vuelvan loco las serpentinas. Yo no recuerdo tus noches vergonzosas para que tú recuerdes mis tardes más ácidas. Estoy cansado de ir a la contra. Puedes descontar mi cuota. No iré a la reunión familiar este fin de semana, ni el próximo. 

Pueden comenzar la bacanal sin mi.






"¿Cómo puedes "ser tú mismo" cuando ni siquiera sabes quién eres? Deja de decir 'se cómo te sientes' ¿Cómo puede alguien saber cómo se siente otro?"
- T.H.




Der Spiegel

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Me odias, amigo mío, y lo sabes. Me odias desde el momento en el que me convertí en ti. Desde el momento en el que sentir lástima por mi vida se convirtió en una sobrecogedora pena por la tuya. Te desgarro. Tomo la punta del hilo que junta tus dos mitades y lo descoso de extremo a extremo. Miro tus entrañas y me veo a mi mismo. Estoy adentro, pateando tu corazón desde el interior.

Eres mi mejor amigo. Mi hermano, mi sombra. Por eso entiendo y comparto tu odio sin que en mi nazcan deseos de sacarte los dientes. Nuestra confianza es completa. Podrías vomitar sobre mi mientras me como el coño de tu madre.

Me odias, y lo sabes. Me lo dijiste. No me digas que no te acuerdas. No intentes engañar a tu reflejo.

Aprecio tu sinceridad, por eso puedes contar con la mía. A mi también me produces nauseas. Tu debilidad solo me recuerda la mía. Comparto tu miseria, pero no tu alegría. ¿Qué quieres que te diga? ¿Que comparto tu felicidad? Al carajo, NO. Estás solo en esto. Yo también lo estoy. Incluso entonces lo estaba, con ella. Sólo que yo no pretendí que eso te importara. ¿Por qué? Porque yo puedo apreciar nuestra diferencia, nuestra única diferencia: y es que estamos solos, mi hermano. Tú y yo. A cada lado del espejo.

Y lo disfruto.

Pero tranquilo, oh, amigo mío. Tú lo descubrirás también, más pronto de lo que imaginas.
Y
va
a
gustarte.




Síndrome de Privación

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Vivir para siempre o morir en el intento.
Prenderle fuego a las camas de los internos.
La caricia que duele como mil golpes,
el saludo que daña más que el desprecio.
Sal y alcohol para las heridas intangibles
que sanan y mueren
que sangran y hieden
como las moscas del matadero.

Nada finalmente salva.
Algo dentro se enerva.
Todo termina muerto.
Y vuelve a su escencia.

Morir finalmente o vivir en el infierno.
Prenderle fuego a las almas de los ineptos.
La seguridad mientras te pasan mil goles,
el comentario preciso que gatilla el enrabiamiento.
Pan y circo para los heridos inservibles
que sangran o mueren
que sanan o hieden
como las lacras del paradero.




Aguanta

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Aguanta.



- Yo no quiero tu casa en los suburbios, ni tu familia felizmente conformada. Cuatro hijos como mínimo, para poblar toda la tierra y llenarla de gracia, como dicta tu amo. No deseo vivir sólo de tu trabajo de 8 a 5 para volver luego a ignorarla, ignorarlos, y a prender la tele para ver el circo de travestis y enanos de un flaite con plata en el canal nueve.

No me quiero ir de la ciudad buscando un pasar más tranquilo, en una cabaña en las faldas de un cerro, codeándome con las parcelas de los Paulmann y los Larraechea. No me interesa tu matrimonio falso, tu anillo pagado en 24 cuotas y tu certificado de bordes prepicados. Nunca estaremos juntos con ella sólo por los niños. Nunca les traeremos un pavo para celebrar noche buena ni brindaremos con helado de piña y champaña por el nuevo año. No veremos fútbol en tu LCD mientras las mujeres lavan la loza y retan a nuestros hijos y nietos. No seré el yerno perfecto para ninguno de ellos. Ni el hombre perfecto para ella.

Pero sí la amaré hasta que te duelan los huevos de rabia, y a ti se te rompa el mango de la sartén. La casaré bajo mi propia ley, frente a las montañas, sobre un puente por el que ninguna Van familiar pasará jamás. Sus hijos serán mis hijos, aunque no lo sean. Y la llenaré con todo lo que ella ama y yo odio de mi. Y será suficiente, a pesar de la inmensa y fría distancia que existe entre nosotros.

No me iré jamás de esta ciudad. No cambiaría por ninguna parcela en el sur este viejo departamento en altura, desde donde puedo ver el caos abajo sin que pueda hacerme daño. Desde donde respiro por sobre el smog y escucho por sobre las bocinas. Desde donde haremos el amor mirando desde la corniza, para que la cercanía de la muerte nos haga sentirnos más vivos que nunca. Amo esta ciudad, amo a tu hija, y la tuya también, y prometo...


¡PROMETO!

... que no la soltaré nunca de mis brazos muertos. -



Ya. Me desahogué. Ahora si, puedes disparar.




Mariposas Amarillas

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Y te levantaste para irte,
llevándote las sábanas rancias al lavadero.
Dices que no quiero destruírme,
creo que no quiero diluírme,
asumo que no quieres perseguirme.

Y me derribaste para erguirte,
llevándote mis vísceras blancas al matadero.
Dicen que no quiero pervertirte,
creen que no quise convertirte,
suponen que vine para destruirte.

Y yo me acosté para complacerte,
me llevé mis lágrimas sucias al vertedero.
Dije que me enervaste,
dijeron que me ayudaste,
y sé que quise alegrarte.

Todas las hueás del mundo no serán suficientes
para destruírme,
para diluírme,
para perseguirme,
para pervertirte,
para convertirte,
para destruirte.

Enérvate.
Ayúdate.
Alégrate.






Maninfesto

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No entiendo la mecánica de los jódenes (sí, con d) de mi puta cultura. O quizás sí, pero me aburre mucho y prefiero no mirarla mucho rato a los ojos por el terror de no encontrar nada dentro de ella.

La gente sólo quiere divertirse, la gente sólo quiere "vacilar". Están todos muy conformes consigos mismos, bailando en el mismo metro cuadrado toda la noche. No quieren pensar en mierda mala onda, no quieren un pensamiento disonante o disruptivo. No quieren perder su espacio al rincón frente al espejo del baño. No buscan entender nada muy profundamente. No buscan nada de nada...

Llámalo autoestima. Todo eso.

No entienden un carajo. Te miran y sienten lástima por ti. Eres un paria encapuchado que no sabe bailar. Les parece que no culeas muy seguido. Tienes la autoestima baja y serás infeliz por siempre. Todo visto desde sus confortables sillas en forma de bolas transparentes, post-modernistas. Muy chic.

Prefiero tener la autoestima baja. No. No me hace sentir especial. Pero me da la seguridad de que busco mejorar. Nunca estaré conforme. Pero siempre estaré pisotéandote la cara mientras miras hacia arriba con cara de
caña permanente. ¿Nunca seré feliz? Funny. Yo no busco la puta felicidad. Me la hago día a día con algo más que un peinado a la moda y pantalones de pitillo.

No acepto las cosas como son. Vamos, ¿cómo que no eres capaz de cuestionalo todo? ¿A qué mierda viniste entonces a este maldito rincón? No me digas que temes despeinar tu cabello. Vamos hacia un lugar lejos de la cerveza Escudo y la Crush. A pie. No en el auto de tu viejo. Suelta el puto celular, no me vengas con que tu polola te controla. ¿O eres tú el que teme que te deje? Jajajajajajajaja. Tipos de hoy, creyendo que las minas son
suyas, creyendo que pueden poseer algo. Tú y tu puta necesidad de pertenecer a algo más grande que tú mismo. De trascender. De mirarte al espejo y ver lo mismo que viste en la calle. De creer...

Wait... ¿y se suponía que era yo el que no entendía nada de ustedes?

Soy YO el que te compadezco. Idiota.




A ver...

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Encuentro no tan fortuito... escrito y dedicado por mi amigo Ismael Cordero, alias Kérux77.





A ver ... Primero: No es que estemos siempre tristes- tampoco es que siempre seamos locos o que siempre queramos lo imposible. Sólo que a veces nos da por tratar de cavar en busca de un tesoro que creemos se esconde donde nadie busca. El problema es que no tenemos ni mapa. Damos los pasos que creemos corresponden. Ni los contamos. Sólo los damos.

Segundo: Puede que seamos muy transparentes como para decirle a todo que sí. No es que seamos pesados ni excéntricos- de verdad- sólo que no iremos donde no queremos ir, y no golpearemos a quien no queremos golpear.


Tercero- y último: Parece que somos muy pocos- o ustedes se las arreglan para hacernos sentir minoría- pero es innegable que aún así nos hacemos notar y que nadie puede decir que valemos poco, o que vinimos aquí para ser meros observadores. Ninguno de nosotros vino a parar el dedo a este mundo. Todos sudaremos sangre si es necesario, y tendremos que ser unos malditos bastardos para el resto de ustedes; no por que matemos o por que robemos, sino por que creemos que cada uno de nosotros es especial y afecta al más próximo y al más lejano a la vez. Porque creemos que la vida es para disfrutarla tal como te la sirven, y que los condimentos están al alcance de nuestras manos cada día...







Gremio

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Mi familia no tiene twitter, ni facebook ni nada. Mis padres con raja saben prender un PC. A lo más mi hermana lo utiliza para sus trabajos. Mi hermano chico no twittea hueas ni sube fotos de monitos a facebook. Mi mamá no es una mamá moderna, delgada, que no sabe cocinar pero que habla bonito. Mi papá nunca ha salido del país por negocios ni se ha comprado un auto. El viejo apenas puede ver las direcciones que le anotan en la central de su taxi, nunca ha tenido imposiciones ni beneficios laborales, ni siquiera le ha visto el título a un contrato.
Mi familia no es una familia moderna. No salimos en la tele ni nos vemos reflejados en ella (quizás los domingos en la noche). Tenemos la cara cansada de tantos años sin vacaciones.


Pero mierda, ¡cómo jodemos el curso del universo teniendo nuestra propia casa, sacando a dos hijos de la universidad y siendo gente honesta!


Universo ¿quieres seguir tirándonos mierda?
Tráela toda, que aquí mi vieja te la transforma en pastel de choclo para la once…






Soliloquio

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Hola, me llamo Felipe
Y llevo 22 años y 340 días
haciéndome la vida imposible.

¡Hola Felipe!

Todo comenzó a los 12 años,
cuando dejé de buscar contentarme
por contentar a otros.

Todo tiene un comienzo, y tu final empieza aquí.

Desde entonces que sólo he buscado
ser inteligente y amar a alguien dañado
a quien reparar.

Oh, cielos ¿¡qué es lo que te has hecho a ti mismo?!

Yo pensé que estaba haciendo las cosas bien
que realmente era un tipo inteligente
y que era suficiente para repararlas.

¿Por qué? ¿Para qué? ¡Suelta esa cruz!

No puedo, no quiero
es lo único que tengo y que he logrado forjar
durante toda mi vida.

Y ahora no tienes nada...

Exacto. Nada más que estos zapatos,
este archivo de word
y una frustración de 8375 días.

Pero ahora, nos tienes a nosotros.

Sí. Y todo estaría bien
si tan solo ustedes fueran reales
y no yo mismo dentro de mi cabeza.

Tienes razón, tienes razón. Adios ¡Adios!

Adios, y llévense con ustedes
mis penas y alegrías, mis fuerzas y mis miedos
y háganme un hombre nuevo.

Lo siento, no te oímos. A partir de hoy estás solo.

Ya lo se, ya lo se
porque hasta quien me quiso lo alejé
y temo que ya no volverá más.


22 años hablando solo,
sintiendo solo, amando solo,
que llegan hoy a su fin con el cierre de este telón.




Nueve

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Era el noveno de once pequeños compañeritos. El más joven del grupo, tímido y algo fuera de sí. Inteligente a su manera. Retraído y obediente.

Los once compañeritos buscaban metales con sus extrañas máquinas, posándolas sobre la tierra, esperando la señal del elemento pesado generando vibraciones bajo la superficie hueca del terreno. Una tarea inútil de tiempo completo. Su mayor logro había llegado una tarde de octubre, cuando encontraron una caja del tamaño de un libro, hecha de algún tipo de metal dorado el cual no pudieron distinguir. Tenía incrustaciones de piedras en los 4 costados, cuya rudeza se encontraba en contraste con unas pequeñas piedrecillas transparentes simulando diamantes en la cubierta superior que formaban el símbolo de Venus.

Este objeto, sin duda el más célebre de entre todos los encontrados por la banda, no tenía una explicación para ninguno de los once compañeritos. Sin embargo, quizás esto mismo era lo que atraía de forma tan brutal al noveno de los once pequeños engendros. Cada mañana, él número nueve se levantaba pensando en el contenido de esa caja. Mientras todos desayunaban, él se quedaba en su lecho, mirando con ojos perdidos al techo, pensando en las maravillas que debían haber dentro. Después de la primera jornada de búsquedas, mientras todos aprovechaban de almorzar, el noveno visitaba el cuarto en donde se encontraba el artilugio y se quedaba mirándolo perturbado, como si supiera lo que se encontraba en su interior. La caja lo obsesionaba, era como si él fuese el
único que podía ver a través de ella.

La caja debía ser
suya.
Pero era de los once, sin distinción entre unos más que otros.

Era el noveno de once pequeños compañeritos. Sin embargo, la súplica permanente que el número nueve elevaba cada mañana empezó a ofrecer resultados. El número cinco, el más atlético de los once, fue mordido por un escorpión que se encontró misteriosamente contenido en su bota izquierda, probablemente llegado ahí durante el descanso descalzo que los compañeritos tomaban cada tarde en la fuente de arena cerca del refugio. Después de un par de días de lucha, no aguantó más la fiebre.

Era el noveno de diez pequeños compañeritos. Un día, número siete y número cuatro no regresaron a casa de la búsqueda. Número nueve junto a tres y ocho salieron durante una semana completa en su búsqueda, sin resultados. Buscaron en las canteras, en la fuente de arena, en la playa, en los faldeos del cerro, dieron vuelta el bosque. Sin embargo, decidieron no buscar dentro de la mina abandonada, porque ese lugar era demasiado peligroso, incluso para seres tan pequeños como ellos. Era un lugar maldito, cuyo olor a azufre indicaba la presencia del mal en su interior. No por nada tantos suicidios se habían cometido allá adentro. Decían que ese olor te volvía loco...

Era el noveno de ocho pequeños compañeritos (aún tenían esperanzas de volver a verlos). Días después de estos acontecimientos, la desazón y la congoja embargaron a todo el campamento. Sólo número nueve se mantenía en el mejor estado posible, en gran parte gracias a que la mayor parte de su mente la ocupaba pensando en la maldita caja. Esto lo empezaron a notar poco a poco algunos de los compañeritos restantes, en especial número Uno, el mayor de los once engendros. Éste ya comenzaba a mirar con recelo la extraña obsesión de número nueve por la caja y su contenido. Sin embargo, el clima de pesadumbre primaba y en ningún momento se atrevió a preguntar o ir más allá respecto a nueve. Hasta que un día, después de volver de una nueva jornada de búsqueda de siete y cuatro, Uno se acercó a nueve frente a la gruta hecha para cinco y le preguntó sobre su fijación con la caja. Pero nueve, que se había mantenido bastante sereno ante los acontecimientos de las últimas semanas, cambió rápidamente el semblante y reaccionó esquiva y violentamente ante el cuestionamiento, hablando apresuradamente sobre la caja y las muertes y las desapariciones de sus compañeritos, defendiendo el hecho de que la caja no tenía culpa alguna de estos trágicos sucesos.

Entonces todo se tornó enfermo en el campamento. Una y otra vez Uno le cuestionaba a nueve frente a los demás sobre lo poco que importaba una caja en estos momentos y que se dejara de preocupar por un objeto tan insignificante en pos del respeto que debería estar rindiéndole a los compañeritos caídos. Nueve no quería escuchar, no quería responder, no quería estar en otro lugar más que en la recámara de los metales, contemplando y abrazando el objeto de sus más profundos deseos. Decidió pasar los últimos dos días seguidos en el lugar, sin participar siquiera en las búsquedas. Pero este comportamiento no era aprobado por Uno, quien indignado comentó todo lo que sucedía con dos, tres, seis, ocho, diez y once, y los conminó a acompañarlo a la recámara a terminar con todo este absurdo asunto.

Abrieron la puerta apresuradamente. Para su sorpresa, encontraron a número nueve completamente desnudo en su interior, y a su lado, la caja de metal abierta. En las manos de nueve se hallaban los retazos finales de la cubierta de un libro, cuyas hojas habían sido completamente arrancadas por éste, de cuya boca se desprendían pequeños retazos de papel y manchas de tinta por todos sus labios. La imagen grotesca inquietó a todos de tal modo que decidieron rodear a nueve para ponerlo bajo control. Sus ojos se encontraban fuera de sí, murmurando palabras inentendibles por todo el papel contenido en su boca. Gritaba algo así como "el secreto es mío... uds. no pueden entender el amor ni manejar el odio. uds.
no pueden". Uno a uno intentaron abalanzarse sobre nueve, pero cifra a cifra caían, hasta que Uno saltó sobre él, siendo esquivado y cayendo pesadamente de cabeza sobre la caja, rompiéndose el cráneo en 2 partes. Con un grito ensordecedor, nueve tomó la caja, con las piedras de los costados y las piedrecillas de la cubierta desprendidas y la tapa averiada, y comenzó a lanzar golpes al piso, de un lado a otro, alrededor, de arriba a abajo, destruyendo todo lo que se encontrara en la habitación. Era imparable. Estaba perdido. Completamente desquiciado.

Al final de la jornada, el silencio reinaba en el bosque. No se escuchaban murmullos bajo la lápida de cinco, ni alaridos desde el interior de la mina. El olor de la mina no se comparaba al que se encontraba al interior de la recámara de los metales de los once engendros.

Nueve estaba en silencio, arrepentido frente a los demás por todo lo que había ocurrido desde hace 3 semanas hasta esa misma tarde, sin explicación ante lo sucedido, completamente en shock. Era joven aún. Era tímido y retraído. Había sido inteligente y obediente. Era el noveno de tres, siete, uno, once, nueve, veinticuatro pequeños compañeritos. Ya no podía contar el número de engendros que habían sido hasta ayer. Simplemente había demasiada sangre como para distinguir cuántos.




Velvet Darkness / Slow Motion

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Hoy debuto como músico.
...conchesumadre...






1-1=2 (o El Vaso Medio Vacío)

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Me preparé toda la tarde para que todo saliera como debería salir.
Oh, cielos. Soy un perdedor.

Busqué la forma más convincente de decírselo, la frase menos cliché, los pros más entretenidos y los contras menos dolorosos para no hacer(me) más incómoda la tortura. Sabía que ella me diría que no. Era obvio que me rechazaría por alguna razón. Son demasiadas. Es cosa que tome cualquiera de ellas y me la lance a la cara para justificar un rotundo NO.

Llegué a la hora a su casa. Me vestí cómodo para poder caminar tranquilo de vuelta, derrotado bajo la lluvia de mi propia vergüenza. Conté el tiempo total que duraría nuestra cita, el número de pasos que debo dar desde la vereda hasta su puerta, la cuenta del bar donde la invitaría. Todo calzaba perfecto: Una tarde sencilla, barata, rápida... sin consecuencias.

Así fue como se desarrolló una velada promedio, medida, calculada hasta el absurdo, casi rutinaria. Pensada para un fracaso sin significancia.

Pero me dijo que sí. No conté con la naturaleza básica femenina, fácilmente atraída hacia desconsiderados como el que fui yo aquella tarde. Me aceptó todas las salidas siguientes, todos los besos y todas las putas caminatas de la mano por el parque. Un fail dentro de un fail.

¡Mierda, weón! ¡¿Es que no puedo hacer nada bien?!





Esleller

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Podría estar en llamas,
congelado o sepultado.
Pero no importaría mucho,
mientras tenga a Tom Araya
gritándome al oído
que está lloviendo sangre
desde un cielo lacerado.






N - SMH III.

.

El norte ya no es un punto de referencia,
tan solo me mira y me hace burlas,
escupiéndome en la cara las cosas que siempre temí.

Cae al suelo una lluvia negra rojiza
vertiéndose desde mis puños
inundandolo todo, pero sin llenar
el espacio más importante
ese que alguna vez se mantuvo completo.

Maldigo la distancia, maldigo el pasado
y todo lo que se atreva a interponerse.
Porque sigo estando aquí,
sigo sintiendo lo mismo,
sigo corriendo de frente a la pared.

Y con la sangre que gotea de mi frente
escribiré esas dos palabras que siempre te dije,
las que siempre te grité con determinación.








Y?

.

Eres un buen tipo.

Estudias todos los días
aprendes como weón
de los libros y de la vida
más rápido que cualquiera
amas porque si no no podrías vivir
se te recogen las manos con tal de poder poner música en ellas
corres con tal de encender el cigarrillo de un amigo
tu hogar es su hogar, tu comida es su comida,
tu tiempo es su tiempo
lo disfrutas... en serio.

Cantas (nadie puede ser bueno si no canta)
tienes más de una banda favorita
eres un puto responsable
obseso, puntual, conciente
de que los otros merecen tu respeto, aun cuando
no lo merecen realmente
te miran feo en la calle, pero respondes con nada
lo cual es mejor que responder con una falsa sonrisa
eres real
eres REAL.

Un maldito pájaro en extinción
una luciérnaga perseguida por una víbora que odia tu luz
un ruiseñor enjaulado que vuelve puntual tras las rejas
tranquilo de que piensen que te gusta el cautiverio
sabiendo que tu espíritu es demasiado grande para poder encerrarlo
piensas que eres malo por llevar la contra al mundo
mas sabes que una gran mentira generalizada
suele volverse una verdad universal
pero sabes que no lo es
sabes que no.



¿y?
¿Y?
¡¡¡¡¡¡Y!!!!!!



¡Ahora pídele explicaciones a tu Dios!
¿O ni siquiera eso tienes?





Café

.

Se limpió el resto de café sobre sus labios con la lengua, tal como antes me limpiaba la cerveza del bigote. Esto parecía más fácil para ella que para mi. Las relaciones humanas son confusas e intestables, pero para mi, son un fenómeno completamente inexplicable.

Yo la quería demasiado, lo suficiente como para que me distrajera en medio de un tiroteo, dejando escapar el blanco perfecto sobre la cabeza del jefe del cartel con tal de ponerla a salvo dentro de un contenedor de basura. Vaya puta. Siempre metiéndose en problemas y dándome días malos. Pero ahora que se iba de mi lado, podía sentir esa extraña sensación que algunos seres humanos con los que he cruzado palabra me han descrito como nostalgia...

- Hey ¿por qué esa cara larga? Sabías que este día llegaría.
- No, no es nada, cariño... sólo estoy frustrado por la abolladura en mi auto después de lo de anoche. Acababa de quitarle la sangre del otro día y ahora estos hideputas vecinos seguirán hablando sobre lo que hago o no durante mis ajustes de cuentas.
- Siempre fuiste bueno en la cama, pero nunca para mentir... vamos, deja eso ya. Son las 11 de la mañana, jamás bebes tan temprano, ni cuando te hieren a bala.
- Todos los días se pueden crear excepciones. Como para engañar un rato a la rutina, hacerla enojar, que se cague de rabia en sus pantalones... tú jamás usas maquillaje, y ahora pareces una ramera ... ¿A qué hora dijiste que te venía a recoger el taxi?
- En 15 minutos estará aquí. ¿Seguro estarás bien solo?
- Ja... vaya pregunta, corazón. Estaré mejor que nunca sin tener que preocuparme por evitar que otra alma se vaya al carajo junto a la mía.
- Mmm, seguro me extrañarás... no podía ser de otra forma. Hey... ya encontrarás a otra que te acompañe.
- Eh... no, lo dudo. Al menos por un buen tiempo me mantendré alejado de las pistas. Mientras no acabe con el asunto del cartel y no consiga esa pasta, tendré que pajearme. No quiero a ninguna otra como tú dando vueltas por este lugar, poniendo en jaque mis negocios.
- Bueno, aunque tú no lo creas, yo también estaré sola. No creo que algún chico se interese por una chica con un moretón en el ojo. Pensarán que soy mala junta.
- No. No es así. Tú no estarás sola mucho tiempo. Estás demasiado buena como para que ningún imbécil te quiera tirar. Yo te tiraría ahora, aquí mismo.
- Sabes que yo también lo haría contigo otra vez, y que no estás para nada mal, a pesar de las cicatrices... pero ya sabes como es esto de las separaciones. No las llamarían así si terminaramos en la cama cada vez que se nos ocurriera alejarnos...

Suena una bocina afuera, y en mi cabeza mil balazos, supongo que por la jaqueca que me dejó la botella de vodka que me acabé anoche tratando de sacarme el perdigón de la pierna.

- Bueno, K, me voy. Que tengas suerte en tus negocios.
- ....

Se dirige hacia la puerta. Es increíble darme cuenta de que esta será la última vez que miraré ese culo tambalearse de un lado de la habitación al otro. Que ojete más increíble... lo voy a echar de menos. Mierda, lo admito, la extrañaré por las noches. Finalmente, se da vuelta una última vez.

- Te enviaré una postal pronto sobre el lugar en donde me encontraré.
- No te molestes, querida. Espero nunca más tener que encontrarte.
- Si eso es lo que quieres... Cuidate, K. Y mantente con vida.
- Es lo que mejor se hacer, primor.

La puerta se cierra ahora. Oigo el rugido del motor partiendo hacia la libertad, hacia la paz, hacia noches en camas suaves, y no en colchones húmedos en callejones de amor clandestino. Será lo mejor para ella. ¿Será lo mejor para mi? Demonios, eso es lo que menos importa. Su seguridad no puede ser reemplazada. Al menos yo puedo pagar por una chica en la ciudad o recurrir a mis propias manos.

Miro la taza de café que ha dejado a medio tomar. Su pintalabios quedó marcado en el borde. Maldita puta, nunca se maquilló para mi, sabía cuánto me molestaba. Ahora tomo su taza y me la llevo a la boca, para sentirla por última vez. Café amargo... ideal para mantenerse funcionando durante mis correríos nocturnos. Creo que me terminaré haciendo adicto a esta mierda....


¿Y ahora quién demonios me saca el maldito pintalabios del bigote?





Turistas


 

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